{"id":294,"date":"2025-04-23T09:39:14","date_gmt":"2025-04-23T09:39:14","guid":{"rendered":"https:\/\/urkio.rm1.lt\/la-leyenda-de-la-reina-bona-sforza\/"},"modified":"2025-09-11T09:19:54","modified_gmt":"2025-09-11T09:19:54","slug":"la-leyenda-de-la-reina-bona-sforza","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/urkio.rm1.lt\/es\/la-leyenda-de-la-reina-bona-sforza\/","title":{"rendered":"La leyenda de la reina Bona Sforza"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading alignfull has-text-align-center has-base-color has-text-color has-background has-link-color has-xx-large-font-size wp-elements-31305b11e04d0600f3288a83581aacf0\" style=\"border-radius:15px;background-color:#d2e9d373;margin-top:0;margin-bottom:0;padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:0;padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:0\"><strong>La leyenda de la reina Bona Sforza<\/strong><\/h1>\n\n<figure class=\"wp-block-audio wp-container-content-9cfa9a5a\"><audio controls=\"\" src=\"http:\/\/urkio.rm1.lt\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/2-variantas.ogg\" autoplay=\"\"><\/audio><\/figure>\n\n<div class=\"wp-block-group alignfull has-background is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-1b154762 wp-block-group-is-layout-flex\" style=\"border-style:none;border-width:0px;border-radius:15px;background-color:#d2e9d373;min-height:0px;margin-top:0;margin-bottom:0;padding-top:var(--wp--preset--spacing--20);padding-right:var(--wp--preset--spacing--20);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--20);padding-left:var(--wp--preset--spacing--20)\">\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\"><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\"><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"overflow: hidden;\">\n  <video autoplay=\"\" controls=\"\" loop=\"\" muted=\"\" preload=\"auto\" src=\"https:\/\/urkio.rm1.lt\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Bonos-2.mp4\" style=\"float: left; width: 400px; margin: 0 20px 10px 0;\">\n Su navegador no admite el video.\n  <\/video>\n\n  <p>Se acercaba la noche, el cielo sobre el bosque de Inturk\u0117 comenzaba a enrojecer, parec\u00eda que el propio coraz\u00f3n se levantaba a caballo para cazar y cantaba de emoci\u00f3n. Las pezu\u00f1as de los caballos resonaban sobre el suave musgo, y el h\u00famedo aire nocturno acariciaba el rostro. La grandeza que emanaba de la naturaleza hac\u00eda vibrar el alma cada vez, pero esa vez a\u00fan m\u00e1s, no pod\u00eda apartar los ojos de la belleza de la espesura.<\/p>\n\n  <p>\u00a1Ah! Al ver un enorme alce perfectamente integrado en el verdor del bosque, no dud\u00e9 ni un instante: me volv\u00ed hacia mis acompa\u00f1antes y, tras darles una voz, me apresur\u00e9 a perseguir a la bestia. Fustigu\u00e9 al caballo, me guiaba la determinaci\u00f3n de enfrentarme al esp\u00edritu salvaje del bosque en forma de bestia. No me di cuenta de c\u00f3mo me alejaba de los dem\u00e1s cazadores. Al mirar hacia atr\u00e1s, vi que el bosque a mi alrededor se oscurec\u00eda y no mostraba ni el m\u00e1s m\u00ednimo sendero de regreso. La alfombra de musgo amortiguaba sordamente el paso del caballo, y el silencio del bosque que se oscurec\u00eda atenazaba el cuerpo. Sin embargo, continu\u00e9 la caza del alce.<\/p>\n\n  <p>Pero la presa pareci\u00f3 desvanecerse, se escondi\u00f3 bajo el denso follaje de los \u00e1rboles, y empec\u00e9 a vagar sin rumbo por el bosque. Quise gritar a mis guardias, pero mi voz, al chocar contra las copas de los viejos abetos, regres\u00f3 con un eco vac\u00edo. Sent\u00ed c\u00f3mo llegaba la frialdad de la noche, como un velo invisible, y el aullido de un lobo reson\u00f3 a lo lejos como la voz de un profeta. El coraz\u00f3n tembl\u00f3 al comprender que estaba sola en estos bosques ilimitados. Por primera vez en la vida de una gobernante, me sent\u00ed tan insignificante ante la grandeza salvaje.<\/p>\n\n  <p>De repente, aparecieron ante m\u00ed las aguas del lago: el hermoso Urkis, como un espejo, reflejando los \u00faltimos rayos del sol agonizante. El caballo se detuvo en seco, tal vez sintiendo la cercan\u00eda de la peligrosa ci\u00e9naga. Me detuve, cerr\u00e9 los ojos y empec\u00e9 a invocar la intercesi\u00f3n celestial:<\/p>\n\n  <p>\u201cMadre Misericordiosa, s\u00e1came de este reino de tinieblas, para que mi vagar por los bosques no se convierta en muerte. Si me salvo milagrosamente, aqu\u00ed, junto a estas aguas, te prometo construir una Iglesia, para que siempre haya viva una ofrenda de gratitud\u201d.<\/p>\n\n  <p>Tras pronunciar estas palabras, la oscuridad pareci\u00f3 ceder, y cerca de m\u00ed aparecieron fuegos parpadeantes, como luces de otro mundo. \u00a1Eran las antorchas de mis sirvientes! \u00a1Qui\u00e9n podr\u00eda describir la alegr\u00eda! Golpe\u00e9 los flancos del caballo con los talones y me lanc\u00e9 a galope hacia las luces. Parec\u00eda que la propia naturaleza me guiaba hacia ellos, permiti\u00e9ndome penetrar con seguridad a trav\u00e9s de la maleza y las trampas de la ci\u00e9naga. Los hombres de la escolta, con un profundo suspiro, me saludaron como a una que regresaba de la nada. Mi coraz\u00f3n tembl\u00f3 de gratitud y devoci\u00f3n: al fin y al cabo, hab\u00eda hecho una promesa.<\/p>\n\n  <p>Al regresar al gran palacio, los pensamientos no cesaron. La promesa ya estaba hecha. El milagroso rescate de la espesura del bosque dej\u00f3 una huella en el alma. Al poco tiempo, emit\u00ed una orden: construir una iglesia junto al lago Urkis. Sab\u00eda que este oscuro rinc\u00f3n de los bosques tendr\u00eda ahora un centro espiritual: ning\u00fan viajero ser\u00eda olvidado, como no lo fui yo. Tras cumplir mi promesa, me sent\u00ed tranquila, vi c\u00f3mo los majestuosos muros de troncos se levantaban de la tierra h\u00fameda, y las torres de madera se alzaban hacia el cielo.<\/p>\n\n  <p>El tiempo pronto demostr\u00f3 que este lugar se convirti\u00f3 en un nuevo pueblo, sobre el que, al hablar m\u00e1s tarde, nuestra gente, con una sonrisa, recordando mis andanzas, comenz\u00f3 a llamar Inturk\u0117, es decir, \u201cen Urkis\u201d, toda la regi\u00f3n pronto se fusion\u00f3 en este nombre. Mi promesa se convirti\u00f3 en su vida cotidiana, en un hogar de fe, donde se entrelazan las oraciones y las cuitas de la gente. Su gratitud abri\u00f3 el camino a la comunidad, permiti\u00f3 que una regi\u00f3n alejada experimentara la protecci\u00f3n real.<\/p>\n\n  <p>Por muchos a\u00f1os que hayan pasado, sigo oyendo aquel aullido de lobo, que no me permiti\u00f3 ceder a la soberbia. Cada vez que las campanas de Inturk\u0117 resuenan en el silencio de los bosques, me parece o\u00edr de nuevo c\u00f3mo la oscuridad del bosque se retira, y recuerdo con alegr\u00eda que la Madre Celestial me concedi\u00f3 a m\u00ed y a esta regi\u00f3n una gran gracia. As\u00ed pues, yo, la reina Bona, afirmo con valent\u00eda: incluso un extrav\u00edo puede convertirse en el comienzo de una nueva luz, si el coraz\u00f3n est\u00e1 dispuesto a convertir la palabra dada en realidad.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote has-text-align-center is-style-default has-base-color has-text-color has-large-font-size\" style=\"border-radius:15px;margin-top:0;margin-right:0;margin-bottom:0;margin-left:0;padding-top:var(--wp--preset--spacing--20);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--20);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30)\"><blockquote><p><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La leyenda de la reina Bona Sforza Su navegador no admite el video. 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